Centenares de oscuros relatos que, más temprano que tarde y con total justicia, serán olvidados por los lectores, marginados por los críticos y desconocidos por el autor.

viernes, 20 de febrero de 2009

UN HOMBRE EN EL ESPEJO




Francisca evaluó el entusiasmo que él había demostrado en los últimos días por el control de su salud, y llegó a la conclusión de que una sospecha en tiempo era mucho mejor que un lamento tardío. Después de todo, continuaba intacto el derecho a ejercer una vigilancia sutil, en tanto y en cuanto no incurriera en una violación flagrante de la privacidad de su marido.

“El problema con los hombres es que se miran en el espejo cada mañana y se acostumbran; entonces no alcanzan a percibir el trabajo de la edad. Ninguna arruga se gana en un día de oficina y ningún estrago se manifiesta en una noche de insomnio. La naturaleza –siempre paciente- alberga en su seno piedad y sabiduría, y en lugar de presentar la obra completa el primer día, gasta los años entregando borradores que sirven para permitir un tránsito alegre hacia lo inevitable. Modifica el rostro tan suavemente que no se deja apreciar, y gracias a eso nadie muere de tristeza en plena juventud. Pero esa generosidad provoca en el hombre una dicha que, en la mayoría de los casos, lo arrebata o lo enloquece. Se siente maduro, pero no anciano; viril, pero no atolondrado; confiado, pero no ridículo. Entonces se lanza a una implacable cacería de mujeres jóvenes que le consume la mayor parte de la jornada. Las corteja en el trabajo, por la calle, en la cola del banco, en la puerta del colegio de sus hijos; y cada sonrisa que recibe, sea ella gentil o por compromiso, lo aleja más de la realidad. Él es la frescura hecha carne, la elegancia y la experiencia sin edad; por lo tanto se aparta de su rutina sin medir las consecuencias, y en un abrir y cerrar de ojos, levanta lógicas sospechas en los que lo ven como lo que es: Un individuo triste y negador de su decadencia. Un hombre que se mira en el espejo todas las mañanas. Ahí es cuando comienzan sus problemas.”

Esa clase de cosas (y otras más feas) pensó Francisca mientras revisaba la cartilla de médicos de la obra social. Y así, leyendo de a poco y con paciencia se hizo de algunas certezas. Por ejemplo, que el doctor Mercante no era doctor, sino doctora. Y atendía a sus pacientes en su consultorio particular, no en el Hospital Italiano. Luego la llamó por teléfono, y haciéndose pasar por otra persona logró confirmar una extensa lista de detalles que la boca de su marido se había encargado de omitir o disfrazar según su propia conveniencia. Dominado por el deseo sexual o por la culpa del hecho consumado, el hombre había dicho demasiadas cosas; muchas más de las debidas, y encima, casi todas falsas.

“El problema con los jóvenes de hoy, es que tienen una peligrosa tendencia a hablar más de la cuenta”, ironizó mientras se preparaba para darle a su marido un motivo verdadero de consulta. Sin embargo, esta vez tenía pensado acompañarlo.


FIN

5 comentarios:

Mona Loca dijo...

Yoni: Mencantó.

Tiene usted una penetración psicológica sorprendente. El pensamiento que se cruza por la cabeza del hombre no puede ser otro que ése...en las mujeres pasa, aunque menos, porque tendemos a ser sangrientamente autocríticas. Pero puede fallar.

Y lo malos que son mintiendo sostenidamente, es cierto.
Enseguida salta al ojo avizor de la mujer, simpre atenta a esos pequeños cabos sueltos qeu se van dejando por ahí.

Y al revés no pasa, fijesé. O pasa menos.

Por ahí leí una frase que decía algo asi como que el hombre no dude de la honestidad de su mujer no se debe tanto a la seguridad en sí mismo como a su falta de imaginación...

Besos

Julia Scarone dijo...

Muy bueno lo que acabo de leer... Esta mujer ha dado en el clavo... Muy buen blog y muuuuuuuuuuuuuuuuuy buena foto de presentación!!!! Gracias a ella indagué en el blog... Siempre me conmovió Dark Vader: una verdadera encrucijada de amor, un eterno incomprendido... besos... Julia.

Yoni Bigud dijo...

Mona: Gracias. Es cierto, el hombre es mucho más torpe para la mentira sostenida. Y la mujer es más metódica.
Y lo de la falta de imaginación es así nomás, no hay vuelta que darle.

Julia: Bienvenida. Me alegra que le haya gustado el escrito, y espero que vuelva pronto. Por mi parte ya estuve husmeando en su blog, y me pareció muy interesante.
Y lo de la máscara... bueno... salí así porque los tornillos están muy ajustados.

Un saludo.

pipi dijo...

un tránsito alegre hacia lo inevitable....""gracias a eso nadie muere de tristeza en plena juventud"".... Gracias Yoni por darme esta nueva perspectiva, jamás me había detenido a pensar en eso. Siempre soy muy pesimista con estas cosas, pero ciertamente.. tenemos toda una vida de ventaja, antes de darnos cuenta del fin.
beso! hasta el prox relato!

Yoni Bigud dijo...

Jale: Gracias!!!

Un saludo.