Centenares de oscuros relatos que, más temprano que tarde y con total justicia, serán olvidados por los lectores, marginados por los críticos y desconocidos por el autor.

martes, 18 de agosto de 2009

BREVES RELATOS DE PECADORES (II)



BREVES RELATOS DE PECADORES (II)

EL DILEMA DE EVA

Supe de Eva y de su dilema a través de un primo suyo que conocí en un curso acelerado sobre deidades nórdicas que fue impartido en el aula magna de la facultad de derecho de la Universidad de Buenos Aires en el mes de enero de mil novecientos noventa y cuatro. Era un muchacho de conversación amena, por lo que bastó el primer retraso de un profesor para que el tedio nos empujara a un intercambio que incluyó, entre otros asuntos, las terribles cavilaciones de su prima.

Por entonces Eva tenía veinte años, y además de ser una criatura preciosa, era una mujer sensible y creyente. Por eso su familia quedó estupefacta cuando aquel domingo de ramos, luego de no probar bocado durante el almuerzo, confesó su dilema entre sollozos.

“No puedo amar a Dios sobre todas las cosas. Lo intento, pero no lo logro. No puedo elegirlo en contra de mi voluntad. Deseo con toda el alma observar los diez mandamientos que nos impuso, pero eso no está en mis manos. ¿De qué sirve que reprima mis sentimientos? ¿No sería eso una violación de la octava regla? Amo a Raúl mucho más de lo que lo amo a Él, y por cierto, mucho más que a mí misma. ¿Por qué me exige lo que no puedo dar? Yo puedo prometer obediencia ciega, adoración infinita o flagelación metódica; pero no un amor excluyente. Alguien que me pide eso, es alguien que en realidad no me ama.”

Recuerdo que cuando escuché el dilema de Eva quedé sumido en una conmoción bastante auténtica. Genuina. Y es que en aquella época aún me conmovían los dramas sencillos e irresolubles.

Supongo –o deseo suponer- que además de conmoverme sugerí algún curso de acción, e incluso, tal vez, pude haber ensayado una explicación acerca del significado y la correcta interpretación del primer mandamiento. No lo sé. No podría asegurarlo. Lo que me resulta curioso es el nítido recuerdo que guardo sobre la historia de Eva, y sobre la imagen que de ella me formé en la mente. Más que nada porque no podría decir una sola palabra sobre su primo. Ni siquiera su nombre.

FIN

10 comentarios:

Viejex dijo...

Que curioso, yo supe de Frida y sus dilemas durante un curso acelerado sobre personajes bíblicos!

Y 1!... usted le tendrá fobia al 13 y al 17, yo soy mas modesto y mi fobia es para el número 0. Pero no me gusta cuando dicen "pri". Ay!.., lo dije. Yo tambien tengo un dilema...

Mona Loca dijo...

Como abogado - o estudiante de abogacía, en esa época- entenderá los problemas que derivan de la interpretación llana de la Letra de la Ley.

laura dijo...

yo de abogados y estudiantes de abogacía sé muy poco, fijese que mis referentes mas cercanos son Ud y Briks...no agrego nada más, quédese tranquilo.

pero bueno aqui quiero hablar de Eva y su dilema porque en alguna época de mi vida tmb fue MI dilema. sobre todo habiendo estudiado en un colegio de monjas...de esto, menos voy a agregar

mi amor en esa época era muchisisisimo mas ingenuo Don, porque se trataba de mis padres y no me mandaron al psico ni nada de eso, ni siquiera me sacaron de ese cole

en algún momento tuve una pequeñísima duda de anteponerlos pero fue algo asi como supongo que es como la gota que horada la piedra vio?y creci y pasaron cosas y tuve que madurar de golpe y pasó lo que pasó y ya no los recuperé.... (esa crisis aún la sigo luchando)

Ya sé, algunos me podrán decir estúpida o hasta ignorante y puede que lo haya sido algún tiempo, pero como dicen a la fuerza se hacen los hombres (generalizando...obvbvbvio) nunca más hubo dilema, aclaré la cosa conmigo y siempre digo que voy derechiiiiito al infierno pero consciente (o donde moren los pecadores)y no solo por no poder anteponer a mis viejos, tampoco a mi hermano, a mis abus, hoy dia mi chico...y se que van a haber más



bueno me fui de mambo escribiendo.
como siempre Sr. le dejo mi beso

PD: buenísimo el mangaso, dio sus frutos, tiene mis respetos

Fabiana dijo...

Mmmmmmmmmm..
Bravo el tema..
Quién que tuvo un acercamiento con la religión no tuvo un dilema parecido?
Y no siempre es con el tema religión, hay cosas prestablecidas en la educación que tuvimos que nos dice lo que debemos priorizar, y no siempre se puede seguir esas reglas impuestas por la familia..

Pero, mas allá de eso..
Impecable como siempre sus post!!
Me alegra que vuelva a Narrador!!

Un besote!! :)

Calavera dijo...

¡A ver, Nietzche a la derecha!

Quién fuera ese Raul, ese objeto del amor que desplaza al mismísimo Dios, eh.
Ya quisiera yo una novia asi.

¡Abrazos!

Julieta dijo...

Nunca se me planteó ese dilema ,quizá no sea tan creyente ,pero cuando amo a alguien lo hago por sobre todo y todos..Entonces debo ser una pecadora...

Anónimo dijo...

El dilema del ateísmo, pero válido, muchas veces.
Un verdadero gusto leerte.
Saludos.

Vill Gates dijo...

Mmm... es complicado porque el tema se puede abordar desde muchas perspectivas.
A veces hay procesos vitales dolorosos necesarios de abordar.
Lo único que puedo decir es que ese es el único amor que prevalece, pero no porque lo diga el primer mandamiento, que lo dice, sino porque con las vueltas de la vida es el que siempre está ahí y que nunca se cansa de esperar.
Cuesta, pero vale.

Marina Judith Landau dijo...

A mí también me ha pasado recordar algo que me impresionó muy fuerte con lujo de detalles y borrar absolutamente todo lo demás.
Excelente cuento.
Buen fin de semana y saluditos.

Yoni Bigud dijo...

Viejex: Su dilema es tan atendible como cualquier otro.

Mona: Las interpretaciones literales nunca son buenas.

Laura: Si uno saba adónde va, y está al tanto de ello, es más que suficiente. Uno antepone sus prioridades, y es lo mejor que puede hacer.

Fabiana: Esos planteos son, creo, inevitables. Muchas gracias.

Calavera: Hoy existe una amplia gama, gracias a Dios.

Julieta: Lo bien que hace.

Salvadorpliego: Bienvenido y muchas gracias.

Vill: Si uno así lo cree es suficiente. Tiene razón, pero hay que creer.

Marina: Muchas gracias.

Un saludo.