Centenares de oscuros relatos que, más temprano que tarde y con total justicia, serán olvidados por los lectores, marginados por los críticos y desconocidos por el autor.

jueves, 14 de octubre de 2010

RETRATO DE UNA AUSENCIA



Elmer Koster desapareció una tarde calurosa de noviembre, a los ochenta y dos años. Las circunstancias de esa ausencia, voluntaria o provocada, permanecen desconocidas.

Su gabinete de lectura es un tibio reflejo del transcurso de sus últimas horas. Destacan por sobre las demás cosas una lámpara de rústica presencia y pálida prestación, una biblioteca erigida con criterios muy lógicos y un perchero de estilo.

Siete gruesos volúmenes abiertos sobre el escritorio de algarrobo contienen fragmentos subrayados con un lápiz que descansa inmóvil, muy próximo a uno de los vértices del mueble. Dichos fragmentos revelan algo sobre la cotidianeidad de sus ideas, aunque son inútiles para mensurar la posible hondura de sus penas. Refieren datos vinculados –talvez- con alguna inquietud de corte más o menos científico; destacan frases o párrafos que conforman complejas bellezas; capturan la semilla de próximos razonamientos, imposibles de ordenar sin su presencia. Pero no permiten inferir sucesos concretos.

Poca o ninguna luz arroja hasta el momento la investigación policial, que solo se lleva adelante a causa del carácter público y obligatorio de la función. Todo con lo que se cuenta para lograr el esclarecimiento del hecho son precarias hipótesis basadas en testimonios de vecinos que apelan al género fantástico en el afán de rellenar los vacíos promovidos por el celo del ausente en relación a su intimidad. Y se agregan las continuas perplejidades de un inspector anónimo.

Más allá del curso que ha tomado el trabajo policial, y siendo del todo ajeno a la lucidez o impericia del investigador, tengo para mí que las claves de la desaparición de Elmer Koster reposan ocultas en uno o varios rincones de su gabinete. En algún terroso manuscrito que todos, los incapaces, los curiosos y el narrador, en nuestros registros o descripciones, pasamos por alto irremediablemente. O en la discreta profundidad de algún recóndito cajón ante el que nuestros sentidos permanecieron indiferentes.

En cualquier caso, el misterio de esta ausencia parece transcurrir en otro espacio y en otro tiempo, al cobijo de una desidia general y uniforme. Nadie, ni los testigos, ni los perseguidores, ni siquiera el propio Elmer Koster, ha puesto demasiado empeño en penetrar los secretos de su universo.

FIN

25 comentarios:

Mariela Torres dijo...

Y debe ser que no le han puesto voluntad, por eso no saben.

Maravilloso relato, lo disfruté mucho.

Saludos.

Dante Bertini dijo...

a ciertas edades es mejor desaparecer que morirse...lamentablemente.

de quién es la foto, me gustaría saberlo...
saludos!

Eleanor Rigby dijo...

Que forma de trascender!!!

Perdido en la inmensidad de sus libros, escritos...un día desapareciendo así como así, como dando un fin elegido.

Cuánto tiempo habrá pensado un final para sí, entre realatos e historias de otras gentes...ya no es tan ajeno a eso.

El Gaucho Santillán dijo...

Es mejor que la muerte.

Es el "no ser".

Pasò a otro plano.

bien relatado.

Un abrazo.

miralunas dijo...

me gustaría irme así, dejando un sentimiento de entera perplejidad; que forma tan elegante de irse!

siempre me sorprende la estructura de su pensamiento, narrador.

mis respetos!

Romina dijo...

Me hizo recordar el caso de Julio Lòpez
depronto...la nada
solo suposiciones


de todas formas, no serìa de mi agrado que èsto sucediera en mi familia-amig@s
prefiero las despedidas a no saber

Muy bueno lo suyo, don Yoni.

Abrazo♥

Jazmin dijo...

Nunca deja de maravillarme la economía de su pluma.

Siempre con el superavit justo.
Y el PBI de su talento provoca un placer excedente.

Es para tener un libro suyo, y leer un poco cada noche. ¿Faltará mucho para eso?

Caro Pé dijo...

Uy, me encantó.Atrapante relato.
Salutes grandes!

LadyMarian dijo...

Las claves siempre están ocultas. Muchas veces nos damos cuenta cuando ya es tarde. Y a veces ni siquiera...

Casi siempre las personas están dando claves de cómo son desde el primer momento. El problema es que no sabemos o no podemos mirar con atención.

Besos

Malena dijo...

Yo creo que está oculto en un armario, tomando nota de las reacciones que causa su desaparición actual, tan próxima a la final, para dejar un diario que pueda utilizarse como obra literaria póstuma.

Yoni Bigud dijo...

Mariela: Muchas gracias a usté.

Dante: Tiene mucha razón.
La foto es robada, y ahora no sé de dónde. Trataré de averiguar.

Eleanor Rigby: Habría que ver si lo pensó. Si así fue, el final es magnífico. Si no, no.
Muchas gracias a usté.

Gaucho: Todo es mejor que la muerte, asumo.
Muchas gracias a usté.

miralunas: Complejo arte el de sembrar perplejidades.
Muchas gracias a usté.

Passion: ¿Y si no existiera esa familia? ¿Qué sería mejor?
Muchas gracias a usté.

Jazmin: Espero que no tanto. Muchas gracias a usté.

Caro Pé: Muchas gracias a usté.

LadyMarian: Yo, al igual que usted, creo en esas claves que las personas van dejando caer por el camino.
Muchas gracias a usté.

Malena: Es una interesante teoría. Me gusta la idea de que todo sea solo un ensayo. De que haya pasado desapercibido solo con esconderse dentro de un ropero.

Un saludo.

La candorosa dijo...

Sería tranquilizador pensar que está bien escondido pudiendo ver como todos elucubran raras teorías acerca de su paradero.

(Gracias por compartir sus escritos admirables, señor!!)

Saludos!

Any dijo...

Adhiero a las hipótesis de género fantástico de los vecinos. Me gustaría pensar que Elmer desapareció por un pasadizo oculto detrás de su biblioteca hacia alguna otra dimensión. Me gustaría creer eso mas que pensar que murió anónimamente por ahi.
Sus historias siempre me atrapan
un saludo

Any dijo...

Y 14 por las dudas ...

;)

Canoso dijo...

Señor Bigud:
En mi caso, los policias estarían desconcertados porque subrayar textos es apenas un pasatiempo que no dice nada sobre mi.
Bueno, tal vez diga que una envidia mortal se apodera de mi persona cuando alguien puede decir con exactidud y belleza todo lo que yo expreso con tosca impericia.
Su texto, como siempre, impecable.
(escribo esto con visible color verdoso en mi piel...)
Saludos

Anónimo dijo...

me va a disculpar que me ponga repetitiva, pero lo aplaudo de pie...le juro. Tiene un increible poder de redacción que detalla cada escena de una forma que hace que una esté en medio.

Sin excesos, sin importar el resto de la historia, una ni se pregunta nada, solo se enfrasca en la pequeñísima partecita que usted relata

saludos

A.R.N. dijo...

como me gustan este tipo de textos. maravilloso sir. me encanto. muchas veces me encanto.
beso

Epístola Gutierrez dijo...

18 !!


Y ahora voy a leer su relato.

Epístola Gutierrez dijo...

Elmer Koster está escribiendo un relato. Lo corrije y lo renueva, va sumando personajes con cada testigo.
Usted es uno de sus personajes, tal vez el preferido. Y creo que hasta nuestros comentarios son tenidos en cuenta.
Me fasciné leyendo cada frase. Lo felicito.
Un beso.

Etienne dijo...

El ritmo y la cadencia del relato, lo que genera, las palabras elegidas y la forma de describir ciertos pequeños detalles que son en realidad la verdadera acción, todo es extraordinario!
Me sumo al aplauso!
Buen fin de semana señor!!

Nela dijo...

Y la nada, lo envolvio en su todo.
Me ha encantado el relato
Besos
nela

Steki dijo...

Ayyy, pero desaparecer así como así... qué se yo. Es como que algo queda inconcluso. A mí me da intriga.
Saludos desde la tierra del malbec.

Mandala dijo...

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cleopatra dijo...

Acá estoy...el relato es maravilloso Narrador.

No te quiero perder, te agrego, pero desde mi casa.

(Dicen que estoy trabajando)

Muy pero muy bueno

Te beso

Yoni Bigud dijo...

Candorosa: Estoy seguro de que es así. Muchas gracias a usté.

Any: A mí también me gusta inferir un plan. Muchas gracias a usté.

Any: Bien ahí.

Señor Carugo: Usted ha dado en la clave de este escrito. Los pasajes que subrayamos no siempre dicen algo significativo sobre nosotros. Muchas gracias a usté.

Laura: Eso intento. Que usted y los demás se enfrasquen en esa pequeña fracción de la realidad. Me alegra su comentario. Muchas gracias a usté.

A.R.N: Muchas gracias a usté.

Epístola: Bien ahí. Primero lo primero.

Epístola: Es cierto, Elmer Koster, en cierta forma, se ha burlado de nosotros. Muchas gracias a usté.

Etienne: Muchas gracias a usté.

Nela: Exacto. Muchas gracias a usté.

Steki: Bienvenida. Es eso. Todo queda inconcluso. Muchas gracias a usté.

Mandala: Tomo nota.

Cleopatra: Muchas gracias a usté.


Un saludo.