Centenares de oscuros relatos que, más temprano que tarde y con total justicia, serán olvidados por los lectores, marginados por los críticos y desconocidos por el autor.

viernes, 16 de enero de 2009

DE LA SEGURIDAD DEL MOMENTO Y EL RIESGO DEL INSTANTE





Sumergido en aquella catarata de conjeturas que lo asediaba sin ofrecer tregua, era invadido por pequeños instantes de lucidez.

Instantes... un término apropiado para definir un lapso tan ínfimo, que el intelecto se niega a atribuirle la categoría de “momento”. Y esto debido a que en un momento, el pensamiento es capaz de alcanzar cierto grado de elaboración ausente en el instante. Este último es solo la semilla portadora de idea; es la chispa que no ha devenido en llama.

Decía entonces que la lucidez lo invadía en forma de instante, tornándolo impotente para guarecer el alma al calor de un razonamiento antes de ser absorbido de nuevo por el remolino de su propia ansiedad.

Miró en derredor sin comprender al campo y su paz. La suave brisa se le antojó aliento de sepultura mientras su caballo pacía a lo lejos, pisoteando las riendas en un monte de cipreses imaginarios. En la encrucijada de dos caminos polvorientos ocultos entre maizales, y bajo la atenta mirada de los caranchos, un zorro batallaba por los últimos rastros de carroña disfrazados en la osamenta de una vaca pasada.

Cuando esa lluvia inoportuna comenzó a mojar la cabellera ensombrecida por su delirio, las ráfagas de viento arrimaron la oscura proposición. Cerró los ojos y la tierra se hizo río bajo sus pies.

En ese “instante” apretó el gatillo. Y el campo fue verde y oloroso. Y todo fue naturaleza. Y su espíritu fue paz.


FIN

9 comentarios:

Mona Loca dijo...

Hermoso, simplemente.

Beso.

Yoni Bigud dijo...

Mona: Gracias.

Un saludo.

Espacio Creativo dijo...

Realmente se refleja ese instante de locura extrema donde en un segundo todo acaba, y el verde se transformas en oloroso, la lluvia empapa y ya no hay nada más...
Te seguiré

Vill Gates dijo...

Hermoso y terrible.
Me gustó el contrapunto entre lo psicológico y lo circundante.
Muy bueno Yoni.

Yoni Bigud dijo...

Viviana: Bienvenida, y muchas gracias.
Mañana, con tiempo y sin sueño, voy a darme una vueltita por su blog.

Vill: Gracias, por ahí iba la cosa. Usted ha sabido ver.

Un saludo.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Yoni Bigud dijo...

Anónimo: No sé de qué habla ni por qué vino a decirlo a este espacio. Nada más lejano a esas corrientes de pensamiento -anacrónicas por cierto- que yo.

Su choclo freudiano ocupa demasiado lugar, y no me deja otra opción que borrarlo.

Un saludo.

gamar dijo...

Dudo sobre si el problema es el instante fugaz de lucidez o el resto.
Pero en todo caso es bueno no tener armas a mano.
Saludos poco lúcidos

Yoni Bigud dijo...

Gamar: Es cierto, no es bueno hacer balances con el 38 en la mano.
Bienvenido.

Un saludo.