
LA SOMBRA DEL MUERTO
El inspector Dorio observó el cadáver del viejo con un gesto de contrariedad. Luego depositó su impermeable mojado sobre el único sillón que había en la habitación y comenzó a caminar en redondo, como si a través de esa operación pudiera entrever la solución del dilema.
- ¿Qué le sugiere el cadáver cabo Varela?- preguntó con aires profesorales.
El cabo distrajo algunos segundos rascándose el mentón, y luego emitió el juicio exigido por su jefe.
- Noté que el cuerpo no tiene sombra, señor.
El inspector Dorio quedó estupefacto. Lo que él tenía en mente era una observación de rutina de lo más estúpida; y lo era mucho más puesta frente a aquella revelación.
- Usted siempre me sale con un martes trece cabo, no sé para qué le sigo preguntando- protestó al tiempo que incluía el detalle en su vetusta libreta negra.
Una hora más tarde, exhaustos y sin respuestas, los dos policías abandonaron la escena en silencio.
EL GAUCHO
Definitivamente, aquella estatua evocaba todo lo que en su espíritu había de patriótico. Para él era su pampa querida perpetuada en un generoso bloque de mármol. Su entera existencia elevada a una categoría celestial por la mano del artista.
Se arrimó al pie del monumento y posó una mano emocionada sobre la bota de potro. A pocos metros de su posición, unos niños se disputaban un balón de fútbol ante la mirada ausente del héroe.
¿Qué había ocurrido con su país entre medio del chiripá y aquel pequeño pasatiempo de origen británico? Sin duda demasiadas cosas. La distancia sideral entre su devoción por la patria y el entusiasmo de aquellos niños por un deporte extranjero era la prueba más contundente.
El ruido seco del impacto detuvo el partido y atrajo la atención de los transeúntes.
Los niños fueron los primeros en llegar.
- Loco… me parece que a este chabón le cayó una de esas pelotas de piedra en el bocho- dijo uno intentando reconstruir el incidente.
- ¡Es cierto!- exclamó otro-. ¡Se desprendió una de las pelotas de las voladoras del gaucho!
- ¿Está muerto?- preguntó un tercero.
- Y… la voladora se partió en cuatro.
FIN


5 comentarios:
el primero... de acá a la china me quedo con el primero...
Cameron! maldito primerizo!!
jajaja
Para el segundo, se me disparó la consigna "patria o muerte"
Y con toooooodas las ramas asociativas que eso implica.
Uno no domina su mente, che.
Los dos están buenos, me quedo con el segundo.
¿Leíste a Dino Buzzati? Es un tano que escribe cuentos y me vino a la mente un cuento de su libro "El derrumbe de la Baliverna" mientras te leía. No es parecido, pero me hizo acordar.
Muy bueno, Dark!!! Me gusto mucho el primero...
Muy bueno lo de la vaca abogada!!!!!! Muy verdadero lo que dijo de la constancia... Abrazo, Julia.
Cameron: Salud.
Mona: Patria o muerte, sí. Eso :)
No se domine que no es bueno.
Vill: Gracias. No lo leí, pero lo pongo en la cola.
Julia: Gracias. Las vacas pueden ser muy inteligentes.
Un saludo.
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