Centenares de oscuros relatos que, más temprano que tarde y con total justicia, serán olvidados por los lectores, marginados por los críticos y desconocidos por el autor.

martes, 31 de marzo de 2009

HISTORIAS MÍNIMAS (V)




ENTRE COPAS

Las pestañas de ella insinuaron una delicada invitación, y él se acercó como adivinando. Cambiaron gentiles palabras, dibujaron raros ademanes y gritaron sonrisas al unísono. El candelabro bañaba el mantel con la luz avara de sus velas, y a su amparo iniciaron un mutuo descubrimiento.

Entre susurros y arrumacos se emborracharon, y pronto los invadió el desenfreno.

Él deslizó su mano entre los muslos de ella, y a cambio recibió una suave represalia. Entonces se detuvo y reformuló su propuesta.

Ella apuró el trago y susurró un permiso, entusiasmada con la plácida intimidad del hotel.

Él ya no se detuvo con sus represalias.


ESA PIEDRA MALDITA


Temeroso aunque resuelto, Pierluigi Melandri decidió confesar sus sentimientos. Ya no soportaba el dolor en el pecho. Luego aguardó a que su amada le comunicara el veredicto, orgulloso de aquel gran paso desde la inmovilidad hacia el acto.

Francesca Fonzi extravió la mirada en el horizonte, y así permaneció durante varios segundos. Finalmente giró sobre sus talones, apretó los dientes y comprometió todas las energías en una desenfrenada carrera hacia la calle. No lograba asimilar la idea de compartir su vida con aquel italiano mal educado, que tenía la costumbre de atender la mayoría de sus asuntos en camiseta.

Melandri intentó una persecución, pero antes de dar tres pasos fue derribado por una intensa puntada en la planta del pie derecho. La piedra se filtró traicionera entre la piel y la chancleta, abriendo una fea herida con alguna de sus aristas.

Mientras la sangre manaba sin control del talón y del pecho, el italiano se dejó caer al suelo. Y desde allí contempló los últimos instantes de su amor en fuga.


EL MAR ES SOLO UN POZO


Matilde observó a su marido con estudioso desprecio. Aquel sillón vetusto ubicado frente al aparato de televisión se había convertido en una prolongación de su cuerpo, y amenazaba con postergar para siempre sus sueños. Y para colmo ella no entretenía su mente con delirios irrealizables, sino con pequeños anhelos al alcance de cualquier mortal. Eso, quizás, era el motivo principal de su irritación.

- Carlos…

- ¿Qué Matilde?

- Quiero conocer el mar.

- ¿Y para qué?

- ¿Cómo para qué? ¡Todo el mundo lo conoce!

- El mar es un pozo lleno de agua Matilde. No tiene nada de novedoso.

Matilde observó una vez más al hombre-sillón, y ya no fue capaz de sentir nada. Entonces abrió la puerta de calle y eligió un rumbo al azar. Según el mapa que había comprado por la mañana en la librería de Don José, avanzando en línea recta y sin detenerse, al final del camino siempre hallaría un océano. El rumbo no era lo más importante.


FIN

11 comentarios:

Cameron West dijo...

esta vez si que no se con cual quedarme.... fantásticos los 3

☥ dijo...

Hey qué bien queda aquí el Trisquel!
Me alegra que te haya gustado ;)
saludos!

Mona Loca dijo...

Me gustó mucho el tercero.

Ese diálogo "quiero conocer el mar/ Y para qué" es tan realista que impacta.

Ese "y para qué" descubre al hombre-sillón en toda su pequeñez, miseria y mezquindad.

Qué suerte que Matilde tuvo la fuerza de comprarse el mapa...y emprender el camino.

beso

Julia Scarone dijo...

Muy buenos los tres!!!! Pero me robó el corazón el tercero... una historia cotidiana, embellecida por las palabras que usas... Muy lindo, Dark y gracias (una vez más) por tu paso en mi blog... Julia.

Claude dijo...

Si Matilde se encamina hacia el este no es improbable que llegue a mi lugar. ¿Algún rasgo distintivo para reconocerla? El verano ha terminado y uno puede visitar el mar fingiendo que lo posee como a un patio, porque no hay nadie más en la playa.

Yoni Bigud dijo...

Cameron: Gracias.

Marga: ¿Vio?

Mona: Culo de madera, los llama mi vieja a esos ejemplares.
Bien por Matilde.

Julia: Gracias.

Claude: Sí, va caminando rapidito. Poseer el mar como un patio es una linda figura, una chance poética. Gracias.

Un saludo.

Mona Loca dijo...

"Culo de madera"???
Es para agregar al post de "honrarás"!!!

Por favor, explique a qué se debe el material del que está hecho el culo de estos señores!!!

Vill Gates dijo...

Muy buenos los tres. El tercero es que más me gustó.
La salida por la línea recta me pareció un hallazgo.
Saludos.

Nota: Para la Mona ¿Te diste cuenta que en los tres hay algún tipo de "fuga"?

Mona Loca dijo...

Vill, no me había dado cuenta!!
4 ojos ven mas que 2.

Por eso me gusta conversar con uste.

Y a usté, Yoni, no lo canso con interpretación alguna porque estos cuetnitos fueron escritos en momentos distintos, no?
O son una serie ( temporalmente hablando. Temáticamente, evidentemente sí, como acaba de marcar Vill)

besotes

Duquesa de Katmandu dijo...

Hola, me gustaron todos... me quedo por acá leyendo...

saludos,

Yoni Bigud dijo...

Mona: Es cierto, está para el honrarás. El asunto es que no sé explicar el significado con certeza. Creo que se refiere a la incapacidad de moverse del sillón, o del hogar, o simplemente de moverse.

Vill: Gracias. No sea buchón.

Mona: Exímame de mayores explicaciones. Se lo pido como amigo.

Duquesa: Bienvenida. Ya voy para su casa (virtual, no se asuste).

Un saludo.