
Lo descubrí por casualidad, que es el modo en que suele descubrirse esta clase de rarezas. Existen pocas maravillas en el mundo, y todas poseen un destino de publicad; supongo que no es razonable que permanezcan ocultas.
Llegué a mi casa con el juicio nublado por el alcohol. Era tarde y presioné el botón equivocado en el ascensor. A oscuras me lancé al pasillo, solo, con mi botella y mis abstracciones. Giré la llave y abrí la puerta sin problemas, aunque una vez dentro inicié una secuencia de injustificables tropiezos. Nada parecía estar en su sitio. Era obvio que los muebles se hallaban en posiciones muy distintas de las originales, aun tomando como parámetro mi precario estado de conciencia.
De pronto apareció mi vecino. Vestía un pijama azul y calzaba unas pintorescas pantuflas de invierno, y luego de observarme unos segundos con gesto enrevesado me devolvió al exterior de su vivienda de muy mala manera.
El incidente, complejo y desconcertante, rondó en mi cabeza por varios días, hasta que por fin decidí probar mis llaves en otros departamentos del edificio. Y comprobé –no sin algo de sorpresa- que siempre funcionaban. Jamás hallaban oposición.
Muy pronto, alentado por el carácter ilícito de mis intrusiones y cegado por una malsana curiosidad, decidí ampliar el horizonte del experimento. Primero invadí las casas vecinas, luego el barrio y finalmente la ciudad entera. No existía cerrojo que se resistiera a los dientes imperativos de mi instrumento, y sin embargo, yo jamás cruzaba aquella delgada línea. En el instante en que una nueva puerta se abría, yo la cerraba y huía en busca de otra víctima.
Meses enteros dediqué a aquella tarea corruptora de intimidades, alimentando una feroz arrogancia que crecía en mi interior apoyada en la conciencia de un poder ilimitado, y no tanto en el ejercicio del mismo. Si hubiera dispuesto del tiempo suficiente para abrir todas las puertas del mundo lo habría hecho sin dudar, pero un día mi pequeño imperio se derrumbó del mismo modo en que se había erigido. Casual y velozmente.
Aquella tarde falló la primera llave. Mi omnipotencia sucumbió frente al portón de una casa humilde. Y luego frente a todas las demás.
En medio de mi consternación, ella abrió la puerta y ganó la calle. Y en ese instante me enamoré. Y la seguí al trabajo, a la plaza, al mercado y de vuelta al hogar. Y por primera vez sentí aquel anhelo de profanación que había estado ausente en mis aventuras previas. Pero tuve que soportar el drama de la exclusión.
Ese mismo día guardé el llavero para siempre, conciente de que esos anillos, aun repletos de potencia y misterio, no contenían la llave más valiosa.
FIN


17 comentarios:
Será que se le negó la puerta deseada, o que la puerta negada se convirtió en deseo?
Muy interesante. Y como siempre, no es sólo lo que usted escribe, sino el modo en que lo hace.
Nos vemos en febrero, muy felices vacaciones.
me gustó ese límite que encontró "la feroz arrogancia que crecía apoyada en la conciencia de un poder ilimitado,...", el amor hace suceder cuestiones maravillosas que no poseen un destino de publicidad, ha visto usté?
extrañaré leerlo, narrador, reitero.
sea feliz en la holganza.
nos leemos en febrero.
y si Don, las cosas que realmente nos importan jamás vienen "de arriba", por suerte hay que trabajar para conseguirlas
besos, ya sabe y felices vacaciones!!
Muy bueno!!
La puerta que queremos abrir, ni siquiera sabemos donde està.
Saludos
Todo lo que se nos hace difícil ,redobla nuestro interés...
Felices vacaciones y hasta la vuelta !!!
Conozco el caso de alguien al que le ocurre algo parecido, pero inverso: tiene una llave, es una llave preciosa, sencilla, casi perfecta; pero no sabe en qué cerradura va, y cree que se va a pasar la vida buscándola (pero también cree que pasar la vida buscándola vale la pena).
Un abrazo, que empiece muy bien el año próximo.
Esa llavecita la tendrá que fabricar ud mismo, asi que vaya estudiando cerrajería jajajaj.
Y sino pruebe derribando la puerta ...
Muy feliz año para ud y que pase unas lindas vacaciones.
Abrazo
Como dijo un filósofo argentino:
"Siempre en la fila equivocada..."
Buen relato, amigo.
Un abrazo.
Si yo digo, “cuando se cierra una puerta, siempre se abren dos en otra parte...”?
... es muy desubicado?
Que pase unas lindas vacaciones!!!
No hay llave que pueda abrir la puerta que se nos niega!!
El amor, la mejor llave, ¡¡pero no siempre disponible!!
¡¡Mecachís!!
Excelente su relato, ¡¡EXCELENTE!! ¡Sepaló!
Saludazos, felicidades ¡¡y nos vemos cuando retorne!!
Vuelvo para verte ir. Siempre un placer leerte y sentirme cada vez más mediocre escribiendo.
Felices vacaciones.
Te leo de regreso.
Un beso sincero.
Las cosas fáciles nos producen algo así como ganas de más pero cundo nos encontramos con aquello por lo cual debemos luchar para tener (si es que logramos tenerlo) la historia cambia y de un capricho puede pasar a unn deseoo y de ahí a algo peor y duradero ( y doloroso de no lograr abrir su puerta).
Que tendrán tus manos que escriben tan maravillosas historias,
siempre un placer.
Disfrutá el descanso y te leo de regreso.
COMENTARIO GENERAL (DADO QUE EL CUENTO HA PERDIDO ACTUALIDAD): MUCHAS GRACIAS A TODOS POR LEER Y COMENTAR. CON EL PRÓXIMO CUENTO VOLVEMOS AL TRATO PERSONAL.
UN SALUDO.
Y... 14.
Perdón 15, volví para copiarlo y guardármelo!!! Eso es robo????????????
Lascivia: No, faltaba más. Proceda tranquila. Muchas gracias a usté.
Un saludo.
Me gustan las casualidades con misterio...
:)
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