Centenares de oscuros relatos que, más temprano que tarde y con total justicia, serán olvidados por los lectores, marginados por los críticos y desconocidos por el autor.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

CHARLAS CON UN ÁNGEL (III)

Un minúsculo pasaje de la tercera charla. Modos de pensar.

Charlas con un ángel (III)

Ángel: Pero por favor señor, no me cabe la menor duda: todos los ángeles son blancos y tienen el cabello repleto de hermosos bucles dorados como el sol. Le diría, casi sin temor a equivocarme, que esa es una condición sine qua non para ser admitido como ángel. No me quiero ni imaginar el desastre que sería el paraíso si estuviera poblado por criaturas imperfectas como los negros, los judíos, los chinos u otras razas inferiores que suelen prosperar en la miseria del mundo terrenal. Un sitio inhabitable. ¿No le parece?

Yo: Usted es un ser horrendo. Le confieso que estoy aturdido, y creo que voy a vomitar en esa maceta. Realmente no sé qué contestarle. Se lo juro. Es que no me explico cómo diablos se convirtió usted en ángel. Una bestia dotada de un pensamiento tan retrógrado como el suyo no debería andar suelta, hablando con cualquiera que se le cruce. Más bien debería estar encerrada en una prisión federal, o al menos en el zoológico municipal. Esto es una atrocidad, un escándalo; un aviso de que Dios podría no ser esa entidad amorosa y comprensiva que el hombre siempre soñó.

Ángel: Bueno señor, tampoco es para que se horrorice de esa forma. Yo solo estoy diciendo lo que todos sabemos. Los blancos somos lindos, limpios y educados, mientras que las demás cruzas suelen ser feas, sucias y brutas. Y esta realidad también fue tenida en cuenta por Dios al momento de la creación; no se engañe. Lo que ocurrió fue que en lugar de eliminarlos como las ratas malolientes que son, prefirió dejarlos en manos de su hijo pródigo –el hombre blanco- para asegurarles varios milenios de abuso y opresión en un mundo acorde a sus merecimientos. Eso es muy evidente. Si hubiera querido salvarlos de sus penurias los habría destruido en ese mismo instante, pero no quiso privarnos de la diversión.

Yo: Esta ciudad está repleta de edificios antiguos que piden a gritos un ángel de piedra en su fachada. Entonces… ¿Por qué a mí? ¿Por qué se les ocurrió ubicarlo justo encima de mi balcón? ¡Qué desgracia!

Ángel: No se queje tanto hombre, que el mundo sigue siendo el mismo de siempre. Peor sería que le hubiera tocado un querubín, se lo aseguro. Usted no creería lo obstinadas que pueden llegar a ser esas criaturas.

Yo: Si me permite le quiero hacer una pregunta, y veamos si es capaz de responderla: ¿Quién le dijo que usted es blanco, rubio y con bucles? Yo lo veo gris, opaco y sin nada que se acerque a la forma de un rulo. Quizás los desechos de las palomas se asemejen un poco al dorado de sus sueños, pero yo le diría que más bien parece que fueran canas.

En síntesis, usted no posee ninguna de esas magníficas cualidades que considera indispensables en su especie. ¿No será esa la causa principal de su condena a la inmovilidad eterna?

Ángel: Creo que por hoy hemos tenido suficiente. Piense lo que le plazca, de todos modos las cosas son como son. Usted me está agrediendo solo porque no es capaz de tolerar la verdad. Si tiene ganas, mañana hablaremos de su famoso Dios.

Yo: Parece que finalmente se ha puesto nervioso. Aquí estaré, ansioso por continuar esta amena conversación.

FIN




4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Dice usted que hay seis charlas? Espero que nos las sirva todas, don Yoni.
Es curioso, acabo de llamarlo "egoísta" en su otra casa y ahora me deja usted pasmada con este streep-tease que nos ofrece. Mire, la cuestión ya no es tanto la calidad del texto (opino que es muy buena) cuanto la difícil tarea de mostrar batallas mentales.
Me gusta que para su lado oscuro haya utilizado un ángel.
No me lo tome con literalidad, estas charlas podrían ser otras cualquiera. Siempre andamos debatiendo con nosotros mismos, cada uno llevamos un Jano dentro, a veces incluso fuera.

Compadezco a ese ángel. Lo veo ya derrotado, caído. Mire que no pase ningún peatón por abajo cuando lo tumbe, don Yoni,

Srta. R.

Yoni Bigud dijo...

Srta R.: Ah... ¿la del egoísmo fue usted?

Cada uno lleva su Jano dentro, no tenga duda. A mí me gusta llamarlo Lord V... por eso del título ¿vio? Pero es muy cierto lo que dice.

No me olvido que le debo una respuesta extensa de un tema que me interesa mucho. Y supongo que a usted también.

Un saludo.

Mona Loca dijo...

Bien, Yoni, sin embargo el angel de la fachada parece tener todos los atributos del hombre blanco: bastante de tontera, de sobrevaloraciòn, pero aparte de eso, antropomórfica e ideològicamente hablando, es un excelente ejemplar de raza aria!

Yoni Bigud dijo...

Mona: Claro que sí. Qué curiosa la raza aria... ¿no? Yo creo que en el fondo son los más feos :)

Un saludo.