Centenares de oscuros relatos que, más temprano que tarde y con total justicia, serán olvidados por los lectores, marginados por los críticos y desconocidos por el autor.

lunes, 16 de marzo de 2009

HISTORIAS MÍNIMAS (II)

Cuestión previa: Jale me ha otorgado un galardón que agradezco sinceramente. Por desgracia recién lo acabo de ver, así que no cuento con mucho tiempo. En consecuencia, le daré ingreso como es debido recién en el próximo post. Palabras alusivas y el festejo desmedido que me caracteriza.




LA CONJURA

- Con esta medicina que te traje vamos a conjurar esa fiebre rebelde- le explicó Antonia con su voz acaramelada.

- Sí Antonita, lo que vos digas- contestó Clara forzando una pausa en su delirio.

La morocha, gentil aunque decidida, le hizo beber un potaje de color verde esmeralda obligándola a dominar las arcadas, y luego se dejó caer pesadamente sobre el sillón de la abuela Carmen.

Durante los primeros dos días la fiebre no cedió, e incluso la niña experimentó violentas convulsiones que hicieron temer lo peor. Sin embargo, en el transcurso de la tercera noche comenzaron a notarse evidentes signos de mejoría. Pronto la temperatura se normalizó y los delirios desaparecieron por completo permitiéndole regresar a sus rutinas.

- ¿Qué cosa era ese remedio que me diste el otro día Antonita?- le preguntó Clara con algo de fascinación en el tono de su voz.

- La piel de una rana con un poco de almíbar- contestó la morocha sin resguardar el secreto de su receta.

- ¿Y te parece que eso me salvó la vida?

- No.


CULTIVO UNA ROSA BLANCA

Martina observaba el jardín a través de la ventana de la cocina. Estaba como petrificada, tan sumida en sus pensamientos que Jaime no se animó a pedirle que se corriera.

El silbido de la pava la trajo de vuelta a la realidad; entonces se arrimó hasta la silla de su marido y lo miró con ojos indagatorios.

- ¿No te parece que al jardín le hace falte un detalle alegre, Jaime?- reflexionó en voz alta.

- Para mí está bien así… ¿qué detalle?

- No sé. Tal vez una rosa.

- ¿Rosas?

- Una.

- ¿Una?

- Sí Jaime. Una. Una rosa blanca.

- ¿Como la del poema?

- Sí, pero solo para mí.

Jaime se refugió en su periódico y ya no se preocupó más por el asunto.

Martina apagó la hornalla, se puso un abrigo cualquiera y salió rumbo al vivero. En el camino pensó en lo mucho que le divertían aquellas respuestas tácitas de su marido.


LA JAURÍA


Ni bien Celeste gana la calle se da cuenta de que la campera le sobra. Hace un calor bárbaro. Como siempre, su madre incordiando y ella acatando. Como una tonta.

- Hola Don Julio. Pregunta mi mamá si le fía cien de cocido y ciento cincuenta de queso hasta que cobre la pensión.

- Sí nena, ya te corto.

Don Julio introduce una buena parte del torso dentro de la heladera, y en pocos segundos emerge con los productos acordados. Luego los exhibe encima del mostrador como demandando el visto bueno de Celeste, aunque ambos sepan que su opinión no es relevante.

- ¿Cómo anda Doña Matilde?- pregunta la niña con un interés fingido.

- No muy bien nena –responde Don Julio resoplando-. La atacó una jauría.

Celeste se queda muda. Tiene la sospecha de que es una broma del almacenero, pero no está del todo segura. En el fondo, tampoco existe entre ellos tanta confianza como para andar haciendo esos chistes.

- ¿En serio Don Julio?- dice por fin.

- Sí.

- No entiendo; en la ciudad no hay jaurías…

- Acá no, pero en la zona donde vivimos nosotros sí. Por allá es casi todo campo.

- ¿Y está muy lastimada?

- Bastante.

Celeste gana la calle y apura el paso. Se pregunta si la campera será lo bastante gruesa como para que no la traspase un colmillo.


FIN

11 comentarios:

Cameron West dijo...

Me quedo con el tercero...... pero no se porque... el primero me gustó tambien...

Mona Loca dijo...

El primero es el que más me gustó: lo que no te mata, te fortalece -lamentablemente par Antonita-.
Conjura...conjura...usté le quiso dar el sentido que le entendí,no?
( es muy largo de explicar, le mando mail)
Me pareció sumamente interesante, por lo menos como lo entendí.

El segundo es...es...el más simple, a mi ver.
El tercero, una linda postal

Julia Scarone dijo...

Excelentísimo el primero... es el que mas me ha gustado hasta ahora... Que lindo que escribís Dark... Yo también lo hago y sé que no es nada fácil hacer relatos cortos con tanto peso dramático... Estoy conmovida, amigo mio... Usted sabe lo que hace. Cariños, Julia.

Yoni Bigud dijo...

Cameron: Gracias. Una buena elección.

Mona: Gracias a usté también. Ya le respondí, y expuesto ya un principio de explicación pública voy a terminarla debajo de estos comentarios.

Julia: ¡Muchas gracias! Me alegra tanto que le guste lo que hago.

EXPLICACIÓN "LA CONJURA": Conjurar es una palabra de significado múltiple, de las que hay muchas en nuestro idioma. La particularidad del caso (rarísimo por cierto) es que dos de esos significados son literalmente contrapuestos. Cojurar es impedir o evitar un daño, pero también significa conspirar para hacer un daño.
El sentido del cuento varía radicalmente de acuerdo al significado que se elija. La intención de Antonia es distinta según el caso.

Un saludo.

Mona Loca dijo...

Yoni,lo que le dije antes.
Un cuento EXQUISITO.

El Narrador dijo...

otro narrador. que raro.

Yoni Bigud dijo...

Mona: Muchas gracias.

El narrador: Resulta obvio a los ojos de cualquiera que usted es un impostor. Un farsante. Un provocador.
Bienvenido.

Un saludo.

MariaCe dijo...

Hola Yoni.
Estoy desde hace un ratazo leyendo todo lo que ha venido posteando. Lo felicito. Sobre todo por La Jauría.

Saludos!

Yoni Bigud dijo...

María "C": Muchas gracias. Vuelva, que me queda un paño. Estoy para llegar a fin de año con lo escrito.

Un saludo.

El Titán dijo...

che muy buenos textos...
muy original el primero...

Saludos...

Yoni Bigud dijo...

Titán: Bienvenido y gracias.

Un saludo.