
SIETE MINUTOS
Antonio Güerrieri escuchó su nombre en boca del secretario y adivinó una mueca temerosa en el rostro de su abogado. Se puso de pie, acomodó el nudo de la corbata, y sin dejarse intimidar por los ojos inquisidores de los miembros del tribunal, ratificó la historia que algunos meses antes le había contado en detalle al comisario Bustamante.
Siete minutos le demandó aquella exposición sobre la que se hallaban depositadas todas sus esperanzas de justicia.
Por segunda vez desde el homicidio de su esposa cayó el descrédito sobre su testimonio. Las pocas personas que estaban presentes en la sala lo abuchearon y apuntaron sobre él un índice acusador.
Pero Antonio Güerrieri estaba como ausente.
¿Por qué le había demandado siete minutos el relato de un hecho ocurrido en pocos segundos?
“La verdad solo vale en persona; así, contada, no se parece mucho a sí misma”, pensó mientras lo trasladaban.
UNA TRAICIÓN IMPERDONABLE
Al ver aquellos rostros llenos de estupor no pude más que avocarme a una minuciosa reconstrucción de la cadena de sucesos que me habían transformado en el protagonista de ese instante fatídico.
El calor agobiante me convenció de que las plumas del traje de “Súper Pollo” iban a cocinarme en mis propios jugos, así que lo deseché.
El disfraz de Batman era demasiado ajustado, y yo ya no tengo veinte años. Mi abdomen repleto de pliegues me impone algunas limitaciones. Por lo menos en público.
El proyecto de irrumpir como pirata cayó por culpa del olvido de Gladis. Un pirata sin parche es como un asado sin vino: triste, insulso y desabrido.
¿Pero por qué tuve que elegir al bebé? Es cierto, la plata no abunda, y cuando descubrí ese paquete con los pañales que usaba la abuela antes de morir me iluminé. Pañal más chupete y rulito engominado en el centro de la calva, igual aplauso fervoroso de la multitud.
De pronto mis ojos se cruzaron con la mirada pícara de Cintia, que saboreaba un triunfo colosal.
Así que no era una fiesta de disfraces…
FIN


5 comentarios:
La primera como que me quedó un poco en el aire.... la segunda es impecable..... saludos.
Yoni: aplauso para la segunda, sin dudar, tomando mucha carrera con los brazos, y acompañado de saltitos entusiasmados.
( Dios! qué imagen! cierre los ojos, rápido!)
La primera, me encantó la frase final....contada la verdad no se parece a sí misma!
Obviamente...porque cada quien la cuenta como la ve.
Brillante, como siempre.
Tome asiento, nomás, Bigud.
Cameron: Por ahí a la primera le falta un poquito de fuerza ¿no?
Gracias.
Mona: Muchas gracias. A eso apelaba; a generar una imagen en la mente. Una entre cómica e intolerable.
Tomo asiento feliz. Por lo general esa frase venía después de un lapidario "tiene un uno".
Un saludo.
Me gustó especialmente el segundo. Te diría que incluso sin el remate, con lo del pañal así solo me hubiera gustado igual. Pero viste como es esto de escribir, cada uno ve una parte y el todo está definitivamente lejos.
Vill: Buena observación. Muchas gracias.
Un saludo.
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