
RAÍCES SALVAJES
Pasadas las dos de la madrugada, segura de que todas las patrullas reales que le seguían el rastro cabalgaban ya de regreso al palacio, la condesa dio comienzo al ritual. Procedió según las antiquísimas fórmulas que le habían sido transmitidas, procurando reproducir incluso los ademanes más casuales del druida. No podía permitirse el lujo de fallar por segunda vez.
Un líquido espeso y pestilente bullía dentro del caldero, y las burbujas estallaban ansiosas de servir a su propósito.
Un diente de cocodrilo centenario, una uña de león albino, un ojo de pavo viudo, una zanahoria, dos cebollas picadas y un puñado raíces salvajes.
La definición del último ingrediente le resultaba difusa, al igual que la cantidad. Estaba segura de que a eso se debía su último fracaso, pero no tenía ninguna alternativa. Entonces revolvió el caldero, bebió una generosa porción del brebaje y concurrió al baile.
Seis semanas más tarde, el rey se unió en matrimonio con otra mujer.
TU SECRETO ME TORTURA
Armando Molina Garrido cerró los ojos y probó el vino elaborado por su primo sin más preámbulo que un leve olfateo. Luego emitió su juicio:
- Exquisito, mi querido Blas; sencillamente exquisito- balbuceó con gesto sincero.
- Gracias primo, sabía que podía confiar en ti- respondió el otro con las mejillas rojas de orgullo.
Don Armando apuró el último trago y de inmediato le pidió a un sirviente que llenara de nuevo la copa.
- ¡Esto es maravilloso! – clamó mientras se arrimaba al oído de su primo en plan de confesión-. Tu secreto me tortura.
- Lo sé- confesó Blas con una media sonrisa. Pero eso fue lo único que dijo sobre el asunto.
FIN

6 lectores indignados:
excelente yoni!
siempre encuentro un toque de misterio en estas historias, que me encanta!
sigo con mucho gusto todo lo que publicas ;)
un saludo!
Me gustó especialmente el primero y la frase final que abre la intriga.
Una sola frase puede darle muchos sentidos a una historia, especialmente si está al final.
Muy bueno.
Interesante cuento el primero!
No me sorprende el resultado, despues de ingerir semejante pócima, el aliento no debía de ser de los mejores...
Lástima, pero la realidad puede hasta con los mejores conjuros...
El segundo me hizo acordar, no sé por qué al barril de Amontillado, de Poe.
Será por la combinación de vino/secreto?
Prefiero el primero. El ojo del pavo viudo fue lo que falló.
Tiene que ser de un pavo separado.
beso,
Muy buenos, Dark!!! Que pena que sea el final de este ciclo, seguro vendrá uno mejor... me quedo esperando, Besos!!
Marga: Muchas gracias.
Vill: En lo personal creo que la ambigüedad de las frases es un recurso muy apetecible.
Gracias.
Mona: Las pócimas tienen sus riesgos. El aliento es uno.
Extraña relación estableció. Me gusta. Gracias.
Duquesa: Muchas gracias. Ese fue el error.
Julia: Gracias.
Un saludo.
Publicar un comentario en la entrada