Centenares de oscuros relatos que, más temprano que tarde y con total justicia, serán olvidados por los lectores, marginados por los críticos y desconocidos por el autor.

martes, 21 de julio de 2009

EL OSCURO SEÑOR DIÉGUEZ

Cuestión previa: El siguiente escrito responde a la consigna "Un relato que hable de la soledad", y a diferencia del resto del material que pueden leer aquí, que tiene entre dos y diez años (salvo El primer asesino y Bifurcaciones que son muy recientes) este ha sido escrito el día domingo. Lo aclaro porque me di cuenta de que hay muchos relatos que sigo publicando aun sin reconocerme del todo en el texto.



Usted me dice y yo le rebato, escupe el señor Diéguez, moralista, políglota y boxeador profesional. Porque con la verdad no ofende ni teme, pero menos teme que ofende. Y devuelve a la tertulia su atmósfera más propicia. Y expone una pulida erudición con base en la prehistoria. Y descubre finalmente que ni se aquieta su furia, ni se sirve su gozo; y que crece en su aparato digestivo una dolorosa náusea, una cólera, una voluntad de discurrir con el plexo solar que sin embargo se esfuerza en atribuir a la injusticia de un dardo solitario.

Y por las noches teje y desteje un ovillo de farsas. Y prepara el rebenque para el blanco de su pupila felina. Y se ríe como un orate con su cara de pájaro, al tiempo que apunta un índice justiciero hacia el villano irreverente. E igual condena un desaire o amonesta un sexo corrupto. Y produce un juramento brutal.

Con la verdad no ofendo ni temo, pero menos temo que ofendo, escupe el señor Diéguez, académico, astrólogo y mendigo de amores. Y rompe en llanto a causa de otra puñalada trapera. Y barre las migas de su pasado. Y las oculta debajo de una colorida alfombra persa. Y su aureola se enfunda en un aire profesoral. E igual regala un piropo o edifica un servicio. Y produce una melodía angelical.

Y de pronto cae presa de una rancia turbación. Y cae rendido ante su obtuso anhelo de amor. Y cae en la cuenta de que, al final del día, continúa tan solo como al principio.



FIN

14 comentarios:

Mona Loca dijo...

Me gustó mucho, Yoni.

No me va a creer ( o quizás, sí, por qué no?) pero en la primera parte, el primer párrafo me pareció estar leyendo un texto de literatura española de otra época.

No le digo un Quevedo, pero por ahí. Por esa época.
No por el humor, por el lenguaje y la estructura del escrito.

Sorprendente, es cierto que no es su estilo habitual, pero me gustó.


Y con respecto al relato en sí, uno no sabe cuál es la causa y cuál la consecuencia, finalmente.
Esa gente (me) da un poco de pena.

Aplauso, medalla y beso.

Julieta dijo...

Muy bien escrito ,sale de lo común ,de la prosa facilonga de los escritores de ahora..Hablar sobre la soledad es todo un tema ,el que está solo es por algo ,y no hablo de pareja sino de amistades o de todo tipo de relación..Hay personas que eligen la soledad y otros que le huyen ,pero yo pienso que es muy linda una soledad de dos...Beso

☥ dijo...

Es extraño como algo que aveces duele tanto como es la soledad, terminemos buscándola por necesidad.
Una de tantas contradicciones...

Saludos!

Calavera dijo...

Mierda.
Yoni ¿Usted me anduvo espiando estos últimos días? Digo, porque si me pidieran que describa cómo me he venido sintiendo desde hace unos cuantos dias, debería venir a afanarle este texto.
Me dejó asombrado, en serio, eh.

Ahí usted mencionó una idea que no es menor y que promete profundidad: reconocerse uno en viejos textos, o no tan viejos. ¿No tiene, a veces, la sensación de que es otro el que escribe? Al menos yo (que soy la persona que más conozco), estoy seguro de no ser el mismo que escribe incluso estas mismas palabras.

Un gran abrazo.

Julieta dijo...

Perdón ,tengo que agregar algo ,me encantan esos ojos que pusiste !!Beso

Vill Gates dijo...

Yoni, se ve que el tema es uno de los eternos de la literatura además de alguna manera lo dicen tus lectores.
Justamente hoy se me representaban imágenes de lo que quería escribir relativo a esto. Y salvando tu estilo muy bueno y esmerado, la esencia es siempre la misma.
Es que la soledad es un plato que sabe igual aunque esté muy aderezado.
Saludos!

Zoso dijo...

http://berteolate.blogspot.com/

El blog que Mirtha lee antes de todos sus almuerzos aunque no pruebe bocado!

http://berteolate.blogspot.com/

Anónimo dijo...

"Con la verdad no ofendo ni temo, pero menos temo, que ofendo"

A veces temo, ofendo y temo que ofendo.

Beso!

Mona Loca dijo...

Estem...quedó deshabitado este blog?

Holaaaa...
¿hay alguien?

Cri cri..cri cri

Yoni Bigud dijo...

Mona: No, estoy aquí, pero tengo que corregir un escritito y no he tenido oportunidad.
O sí he tenido, pero me dispersé.
En breve subo algo.

Un saludo.

La candorosa dijo...

Lograr hablar de la soledad y en esos términos, nos es para cualquiera, eh!!

Excelente, sepaló!

Saludos!

Yoni Bigud dijo...

A todos: Muchas gracias por leer y comentar. En breve responderé individualmente, aunque haya pasado mucho tiempo desde el relato.

Un saludo.

Marina Judith Landau dijo...

Excelente, Yoni! Que bueno que sea supersiticioso, gracias a eso yo llegué a este blog, y seguiré viniendo siempre que tenga un tiempito.
Me encantó, me encantó en serio.
El modo en que dibuja el personaje es perfecto.
Gracias.

Marina Judith Landau dijo...

Excelente, Yoni! Que bueno que sea supersiticioso, gracias a eso yo llegué a este blog, y seguiré viniendo siempre que tenga un tiempito.
Me encantó, me encantó en serio.
El modo en que dibuja el personaje es perfecto.
Gracias.